
Familiares y amigos lo recuerdan con cariño y como una persona honesta que desempeñaba su labor de manera profesional dentro del periodismo.
El director editorial fue asesinado de 26 puñaladas la madrugada del 19 de marzo del 2004, al llegar a su departamento ubicado en la colonia Jardín, tras haber terminado su jornada laboral en el periódico El Mañana.
Roberto Mora nació en Saltillo, Coahuila. Realizó sus estudios, becado como alumno de excelencia, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), de donde egresó en 1983.
A los 21 años, inició su carrera como reportero. Más tarde fue editor del periódico El Norte de Monterrey y director editorial de El Diario de Monterrey, hoy Milenio.
Trabajó en El Mañana de Nuevo Laredo desde el año 2000 y fue editor de Biznews, una revista de distribución en el norte de México y el Valle del Río Grande, en el sur de Texas.
Dadas las inconsistencias que vieron en las investigaciones, un grupo de seis organismos independientes de periodistas y activistas de los derechos humanos, nacionales e internacionales, conformaron en 2004 la Comisión En Memoria, mediante la cual se realizó una investigación, que concluyó más tarde que se cometieron irregularidades por parte de la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas, al observarse anomalías en peritajes, levantamiento de evidencias, procedimientos y manejo de las declaraciones.
La Comisión En Memoria determinó, con base a la opinión de expertos consultados, que el arma con la que presuntamente fue asesinado Roberto Mora, no coincide con la descrita en la necropsia que realizó la Procuraduría.
Una semana después del crimen, el 26 de marzo del 2004, la Policía detuvo al presunto asesino material, un joven de 23 años de nombre Mario Medina Vásquez, de origen estadounidense, y a su presunto cómplice, Hiram Oliveros Ortiz, de 28 años y de origen mexicano, ambos vecinos del periodista.
La Comisión En Memoria también señaló irregularidades en la investigación ministerial, tales como la detención ilegal de Medina y Oliveros, el interrogatorio policial que se les realizó y los actos de tortura en agravio del primero de ellos, quien fue asesinado en la cárcel dos meses después del crimen del periodista.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), por su parte, denunció anomalías en los dictámenes periciales, omisiones y deficiencias de los especialistas que practicaron la necropsia y tomaron testimonios, recolección y descripción de pruebas en el caso.
El año pasado, la CNDH hizo varias observaciones para que se revisara la actuación del entonces quinto visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas (CODHET), José Homero Rodríguez Flores.








