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Cómo combatir el ardor estomacal
Domingo, 05 de Julio de 2009

Estos síntomas, además, suelen estar acompañados por un sabor amargo o ácido que invade la boca.
El ardor o acidez de estómago, también denominado pirosis, se caracteriza por una sensación de quemazón que comienza en la boca del estómago, detrás del esternón y de desplaza por el pecho hasta llegar a la garganta
Este síntoma normalmente se presenta una hora después de ingerir los alimentos y puede persistir por varias más.

En ocasiones va acompañado de la sensación de que la comida o líquidos regresan a la garganta o boca (regurgitación), especialmente cuando la persona se agacha o se recuesta (se habla entonces de reflujo esofágico).

Estos síntomas, además, suelen estar acompañados por un sabor amargo o ácido que invade la boca.

En caso de aparición esporádica de ardor de estómago, se puede recurrir a la toma de fármacos como los antiácidos (mejor que el bicarbonato sódico utilizado durante décadas, que puede ocasionar efecto rebote si no tomamos la dosis adecuada) o los inhibidores de la secreción ácida (omeprazol), pero siempre bajo asesoramiento médico.

Conviene tener en cuenta que su efecto es de poca duración y no ayudan a prevenir la acidez, por lo que serían poco útiles en caso de una acidez frecuente o severa.

Además, su ingesta continuada podría agravar el problema.

En caso de padecer con cierta frecuencia este trastorno, lo mejor es evitar determinados alimentos y posturas que potencian el ardor. Se ha demostrado que determinados nutrientes de los alimentos (proteínas y grasas, principalmente) pueden modificar la presión sobre el cardias, haciendo que algunos alimentos sean mal tolerados en estos casos.

Las proteínas, por ejemplo, aumentan la presión del cardias, por lo que se aconseja que la dieta sea moderamente rica en las mismas. Por otro lado, las grasas, disminuyen la presión del esfínter, con lo cual éste se relaja, y enlentecen el vaciamiento gástrico.

De ahí que, en estos casos, se prescriban dietas bajas en grasa.

En el caso de los hidratos de carbono no modifican la presión del esfínter, por lo que no serán un grupo de alimentos a tener en cuenta desde este punto de vista.

Además, se aconseja llevar a cabo una serie de medidas higiénicas o posturales que alivian esta sintomatología. Se aconseja, por ejemplo:

Evitar recostarse después de las comidas, ya que esta posición favorece la subida de ácidos al esófago. No flexionar el tronco frecuentemente, en especial, después de comer.

Elevar la cabecera de la cama unos 30º para dormir o acostarse. No usar prendas de vestir muy ceñidas. Suprimir el tabaco. Evitar las situaciones de estrés, nerviosismo o ansiedad, que ocasionan un aumento de la acidez.

Aquellas personas que de forma esporádica presentan ardor o acidez de estómago pueden mejorar su calidad de vida siguiendo los consejos acerca de cuáles son las posturas recomendadas y descartando o moderando el consumo de aquellos alimentos que lo favorecen.

Se aconseja modificar la dieta con arreglo a las siguientes recomendaciones generales:

Mantener el peso adecuado, evitando el sobrepeso y la obesidad. Masticar y comer despacio, triturando bien los alimentos. Repartir la dieta en pequeños volúmenes.

Se aconseja realizar de 4 a 5 comidas al día para no estimular excesivamente la secreción de ácidos gástricos. La última ingesta deberá hacerse con un mínimo de 2 horas antes de acostarse.

Tomar una dieta rica en proteínas y pobre en grasas, a base de carnes magras, pescados, productos lácteos desnatados, etc., evitando fritos, rebozados, guisos, embutidos, leche entera, nata, mantequilla y salsas.

Utilizar técnicas culinarias sencillas, sin adicción de grasa en la medida de lo posible: plancha, grill, horno, hervido, microondas, papillote, vapor... Evitar aquellos alimentos que relajan el cardias o retrasan el vaciamiento gástrico: bebidas alcohólicas y carbonatadas, cebolla, ajo, chocolate, café, té, grasas y quesos fermentados y muy curados.

Que irritan o lesionan la mucosa esofágica: Frutas cítricas y sus zumos, tomate y derivados, café (también el descafeinado), bebidas carbonatadas, algunas especias (pimienta, pimentón, mostaza), alimentos muy calientes o muy fríos, productos integrales o muy ricos en fibras, algunas frutas y hortalizas como el melón, el pepino o el pimiento (según la tolerancia).

(fuente/feminaactual.com)

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