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El coordinador diocesano de Cáritas, Rogelio Lozano Alcorta, dijo que este año no sólo han recibido peticiones de ayuda generadas de la pobreza clásica, es decir, de aquellas personas de colonias marginadas, sin vivienda, sin servicios ni alimentos y vestido, sino que ahora se han sumado ciudadanos que, aunque cuentan con la infraestructura básica, han perdido su empleo y no tienen cómo pagar su alimentación.
"Aquí el problema que tenemos es que ahorita hay gente que no vivía en la pobreza, incluso, oficialmente en Nuevo Laredo, uno de los problemas principales no es la pobreza alimentaria.
La crisis nos hace ver que el que perdió el trabajo está viviendo una situación difícil y que puede vivir en una vivienda bien ubicada, pero no tiene el flujo económico para poder tener capacidad de compra.
"La pobreza se ha extendido a muchos hogares de nuestra comunidad, podemos hablar de una pobreza alimentaria, porque no tienen el poder adquisitivo de la canasta básica para llevarla a sus hogares", manifestó el sacerdote.
Actualmente, Cáritas atiende a más de 5 mil personas a través del Banco de Alimentos, lo que representa un incremento de 30% en comparación con el año pasado.
El párroco de la Catedral del Espíritu Santo dijo que los donadores han disminuido su ayuda, porque han recurrido a medidas de austeridad para poder sobrevivir a la crisis.
"Nuestros donantes tienen que hacer más eficientes las mercancías y tratar de vender al máximo para sacar lo menos que puedan de excedentes", añadió.
Dijo que Cáritas ha tenido que ajustarse a esta realidad, por eso la mayor parte de sus proyectos son para la compra de alimentos y poder entregar despensas completas y balanceadas a la gente que lo necesita.
Mencionó que también las reformas que ha aplicado el gobierno, han obligado a las empresas ha disminuir sus niveles de donación a las organizaciones de la sociedad civil.
"Se restringió mucho la ayuda en cuestión de deducibilidad. Antes, las empresas deducían al por mayor, pero ahora ya tienen un cierto límite que les permite el gobierno deducir de sus gastos.
Antes, la empresa, en el momento en el que compraba, ya estaba deduciendo su compra; ahora, hasta que el comerciante no venda, entonces es cuando deduce, y si el comerciante no lo dona a instituciones oficiales, también es difícil que deduzca esa mercancía que tiene como excedente", refirió Lozano Alcorta.








