
"Por supuesto, no vamos a tener un tratado vinculante amplio del estilo de Kyoto en Copenhague", dijo José Manuel Barroso a periodistas antes de reunirse con el Presidente estadounidense, Barack Obama.
Sin embargo, Barroso estimó que será posible desarrollar un acuerdo sobre el marco de trabajo, con claros compromisos de países desarrollados y en vías de desarrollo.
La Unión Europea ha prometido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 20 por ciento con respecto a los niveles de 1990 para 2020, e incrementar el recorte hasta 30 por ciento, de acuerdo con lo que hagan otros países.
Pero, a un mes del encuentro en Copenhague, el Senado estadounidense apenas ha comenzado a debatir la legislación para lidiar con el cambio climático y se prevé que no terminará la discusión antes de fin de año.
El plan del Senado, que es fuertemente resistido por la Oposición, demanda un recorte de 20 por ciento en las emisiones de Estados Unidos con respecto a los niveles de 2005.
La Comisión Europea estima que los países en desarrollo necesitarán alrededor de 150 mil millones de dólares anuales en fondos públicos y privados antes de 2020 para adaptarse al cambio climático y reducir las emisiones.
África boicotea diálogo
Los países africanos boicotearon las reuniones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el clima, argumentando que los países industrializados han presentado metas demasiado bajas.
La acción obligó a cancelar varias reuniones técnicas de la conferencia climática de esta semana en Barcelona, España.
Delegados de otras latitudes advirtieron que la protesta africana podría retrasar los planes para concluir un nuevo pacto de lucha contra el cambio climático en la conferencia del mes próximo en Copenhague, Dinamarca.
Medio centenar de países africanos dijeron que las conversaciones sobre asuntos como las reducciones de carbono y acciones de los países en desarrollo, no deben avanzar hasta que haya un compromiso pleno por las naciones industrializadas.
(AFP)







