"Es un ecosistema muy perturbado el que se encuentra cerca de las plataformas petroleras y la costa. Desafortunadamente, no es la primera vez que ocurren fenómenos de esta naturaleza, por eso es indispensable estudiar las repercusiones", indicó en entrevista.
A pesar de que Petróleos Mexicanos informó desde el jueves que controló totalmente la fuga en la plataforma UECH-TB, perteneciente a la Región Marina Suroeste de Pemex Exploración y Producción, el investigador pidió no minimizar el problema.
"No porque hayan sido pocos días de derrame, quiere decir que las afectaciones son mínimas. Al ver las cosas de esa manera, desestimamos los recursos naturales, privilegiando los económicos", reprochó.
Bueno Soria adelantó que el incidente podría dañar a por lo menos cuatro especies de tortugas marinas de la zona, y otras especies.
"Además, no sólo la industria petrolera altera el ecosistema, también la negligencia de no seguir los protocolos de operación correctamente", agregó.
Señaló que en la entidad pueden coexistir las riquezas petrolera y biológica, sólo cuando las organizaciones respeten los ecosistemas.
"En esa parte del sureste de México, desgraciadamente coinciden dos grandes riquezas, ambas de gran importancia para el país: la petrolera y la biológica.
Por supuesto, donde hay crudo, hay contaminación, debido a los métodos usados para su obtención", refirió.
Los lagos y pantanos tabasqueños, añadió, son las áreas más ricas en petróleo y aún sufren deterioro porque cuando se extrae el hidrocarburo, el crudo está revuelto con agua congénita, altamente salada, que cambia el grado de acidez y alcalinidad (pH) de los sistemas acuáticos naturales.
Ahí también se construyen canales y plataformas de perforación, con el consecuente riesgo de derrames que generan depósitos o sedimentos de metales pesados o hidrocarburos; además, estos cuerpos de agua reciben descargas del drenaje de las casas, lamentó el especialista.
(Adriana Alatorre / Agencia Reforma)
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