
El viento travieso del otoño, va soplando con fuerza en el ramaje y arranca las hojas de los árboles mientras allá en la montaña, el ocaso, como llamarada arde, en el valle fulguran los trigales rica miel en todos los panales y el corazón de los campesinos, por la abundancia de la cosecha, late.
¿Está melancólica la tarde… o acaso soy yo, porque ya no he de encontrarte?... los pájaros vuelven a su nido a acurrucarse.
Un poco más y las estrellas empezarán a asomarse. Desaparecerá la hermosura del paisaje. La luna llena iluminará con su manto de luz el valle y me dará la noche, otra belleza imponderable.
Pero mi corazón está, inconsolable hay una tristeza que no me la cura el tiempo, que corre incesante. Es tu ausencia que me duele, como herida mortificante y que me hace llorar constantemente, porque no te tengo, porque no puedo mirarte, abrazarte ni besarte.
Y el otoño, me llena de nostalgia porque fue una tarde como esta, en que de mi vida, ¡para siempre te alejaste!
Opiniones de Lectores

saludos ruth , 08/02/2011 17:51 espero que siempre den las noticias a si como la dan tan especificas
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