
A ti bellísima María. Dulcísima Madre nuestra,
a la que Jesús, tu amado Hijo en el Calvario
nos dejó, a tu maternal cuidado.
Eres fiel intercesora, abogada y defensora
de los que te invocamos, desde siempre,
en todo momento y ahora. Ruégale a tu Hijo,
por la humanidad doliente. Mira, querida Madre
a tu feligresía rindiéndote pleitesía siempre,
pero sobre todo en tu especial día y rogándote,
que llevando tú, tan merecida advocación de
Nuestra Señora María Reina de la Paz,
derrames en el mundo entero, en nuestra nación,
pero sobre todo en Nuevo Laredo, y especialmente
en esta parroquia, en donde te veneramos con amor,
por ser quién eres, la Madre de nuestro Salvador,
imploramos tu amor, tu paz y bendición
tu auxilio, tu consuelo para nuestro sufrimiento,
y para nuestro dolor. Da aliento de esperanza,
a las familias que están sufriendo pérdida,
de sus seres queridos. Enjuaga nuestras lágrimas
protégenos bajo tu manto santo. Cuídanos con tu amor
mar de bondad. Y haz que el enemigo no nos haga
ni en el cuerpo y el alma, ningún mal.
Enséñanos a obedecer a tu Hijo. Y danos tu bendición
y asístenos en la hora de nuestra muerte.
¡Dulcísima María, Nuestra Señora Reina de la Paz!
¡Felicidades Madre! ¡Bendita Seas!








