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Sin darnos cuenta cada año nuestra casa se va llenando de bicicletas estacionarias que se convierten en percheros, pares y pares de zapatos con una o dos puestas, filas de DVD´s que nunca vemos y en la lista podríamos incluir un sinfín de cosas, que a manera que se incrementan también merman nuestro bolsillo.
¿Cómo llegamos a acumular tantas cosas que no necesitamos? Simple: comprando por impulso y sin darnos un poco de tiempo para pensar si el gasto realmente vale la pena.
¡No más compras innecesarias!
Estas compras se pueden dar por nuestras propias tendencias de consumo o porque nos dejamos llevar por la manera atractiva que se presentan las ofertas.
Para evitarlas, algunas recomendaciones son:
*Antes de pagar, date una vuelta o vuelve otro día. Si todavía lo quieres comprar después de unas horas cuando ya se pasó el amor a primera vista sobre el artículo y ya reflexionaste sobre su utilidad, al menos será una adquisición más razonada.
A veces nos dejamos llevar por la primera emoción y horas o días después nos damos cuenta que en realidad no lo necesitábamos.
*Pregúntate si realmente lo necesitas o solamente lo quieres. A veces justificamos estas compras diciéndonos a nosotros mismos que "necesitamos" cierto artículo cuando en realidad es sólo un antojo o algo que nos gustaría tener.
Antes de adquirirlo analiza en qué caso estás y si vale la pena.
*Reflexiona especialmente sobre "las ofertas". Al ver reducciones de precios o promociones de pagos automáticamente pensamos que la potencial compra se trata de un "ahorro" y eso nos da una especie de justificación para comprar, cuando lo cierto es que puede ser un gasto, que no realizaríamos si no lo hubiéramos topado.
* Las compras pequeñas también cuentan en nuestro estado de cuenta. Las compras impulsivas pueden recargarse especialmente en los productos de montos bajos, pues consideramos que no tienen mucho impacto en nuestro presupuesto, pero haciendo la suma pueden pesar.
Evita la trampa de los 99 pesos.
* No vayas de compras si estás alterada, cuando estamos enojados, tristes, con hambre o incluso demasiado emocionados por algo somos más propensos a hacer compras que realmente no necesitamos.
* Evita tentaciones, si no tienes una razón para ir al centro comercial o cualquier otro lugar donde puedas "enamorarte perdidamente" de otro par de zapatos, otro equipo de sonido o un DVD más, es mejor no ir. Si lo haces como pasatiempo tal vez es tiempo de encontrar otro hobbie como practicar algún deporte, actividades artísticas, aprender otros idiomas.
Recuerda que evitar compras impulsivas te dejará mayores recursos para destinarlos a metas que verdaderamente te importan. Para más información vivita la página http://www.consumointeligente.org.
(Esmas)








