Guadalupe Loaeza
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El comandante Fidel Castro y la que suscribe, desafortunadamente, padecemos la misma enfermedad: di-ver-ti-cu-li-tis. Para aquellas y aquellos lectores que no sepan de este padecimiento, me permito transcribir lo que dice Wikipedia acerca de este mal: "Diverticulitis es una inflamación en la pared intestinal, formando bolsas o divertículos anormales. Los divertículos son bolsas pequeñas en forma de dedos pulgares que se forman en áreas debilitadas y que sobresalen del revestimiento intestinal. Estas bolsas se encuentran en el intestino grueso (colon) y la presencia de las bolsas en sí se conoce como diverticulosis. Cuando los divertículos aparecen en los intestinos se padece de diverticulosis y cuando las bolsas se inflaman, se dice que se padece de diverticulitis". Los dolores son terribles. Los síntomas son muy diversos desde dolor abdominal leve hasta lo que se llama abdomen agudo, que a veces amerita hospitalización. También se puede presentar diarrea y náuseas. Perdón por la descripción tan prosaica, pero en ese estado me he encontrado desde hace 15 días, después de cuatro hospitalizaciones al borde de la cirugía. A veces son tan intensas estas molestias que debo guardar cama, tal como me vi obligada de hacerlo aquel lunes 29 de noviembre día en que escribí sobre el triunfo como Presidenta electa de Argentina de Cristina Fernández. No fue sino hasta cuando desperté de un sueño pesado (por los antibióticos) que me percaté que tenía nada más una hora y media para escribir mi texto del martes.
Unos días después de que se publicó mi colaboración Cristina K, nuestro periódico me envió la carta de María Emilia Escobedo, una "lectora confundida" por haber encontrado mi texto enormemente parecido a un artículo publicado el día 29 de octubre en el periódico Página 12 (publicación argentina): "Al buscar el artículo que adjunto a continuación no pude evitar mi descontento al descubrir que es un refrito mal citado por parte de la Sra. Loaeza , con esto me refiero a que en el artículo del Reforma no se cita correctamente la fuente (pareciendo así que la Sra. Loaeza es la autora), al final del mismo se nombra a la autora Sandra Russo como si fuera el último párrafo el único extraído del diario Página 12, cuando más bien todo el artículo es una copia recortada del original, ni siquiera se preocupó por modificarlo un poco (incluso en términos como cartera=bolsa que en México no se usa) y es más lo copia sólo en algunos párrafos con lo que se pierde la continuidad del mismo". Líneas abajo, doña María Emilia especifica que: "En algunos países este tipo de plagio es castigado de manera estricta, ¿en este caso va a pasar desapercibido algo de tal magnitud?". Como no quise que pasara este error desapercibido le contesté de inmediato a la lectora para decirle que tenía absolutamente razón y que era totalmente indebido plagiar: "Es cierto, en esa ocasión abusé de la información de Sandra Russo, sin darle el crédito desde el inicio de la transcripción que hago de su artículo. Reconozco mi falta y le agradezco me la señale con el rigor y la seriedad que amerita el caso. No es justificación de ninguna manera, pero ese lunes hizo crisis una diverticulitis que tengo desde hace cerca de 12 días". Más adelante le cuento a mi lectora todo mi vía crucis de ese día: "Esa mañana la pasé íntegra con el gastroenterólogo y llegando a casa no pude más que recostarme, debido a mis molestias. Eran cerca de las 7:00 de la noche cuando me puse a buscar información acerca de Cristina K. Después de leer varias columnas de muchos diarios argentinos la que más me gustó fue la de Russo, pero para entonces ya eran casi las 8:00 de la noche y supuestamente debo entregar el texto a más tardar a las 7:00". Igualmente le confieso a María Emilia que "Tontamente, transcribí la columna de la periodista de Página 12 sin ponerle comillas. Fue un error. Pero le repito no tengo justificación. Para mí lo más importante, y siempre lo he dicho, es el lector, la lectora. Considero que su palabra vale más que la mía y ellos también tienen derecho a la libertad de expresión. De ahí que si mi periódico decide publicar su carta, estaré totalmente de acuerdo. De ese tamaño es mi arrepentimiento".
Si decidí hablar del asunto en este espacio es porque considero que bajo ninguna circunstancia se debe plagiar (del latín plagiarius) Por otro lado, he de decir que actualmente internet, la biblioteca más grande del mundo, es un inmenso acervo de información. Sin embargo, es indispensable aprender a discriminar; no todo es la Wikipedia , aunque para los autodidactas como yo y para la gente no especializada puede clarificar muchos conceptos. Lo que sí es fundamental es citar al autor o autora original, de lo contrario podría considerarse como plagio. Yo misma he sido víctima de plagio, lo que a mi manera de ver es muy halagador. Cuántas veces he descubierto en páginas de la red de Colombia larguísimas citas de varios de mis libros (especialmente los dos Manuales de la Gente Bien ) y en ninguna de ellas aparece mi nombre.
Para aquellos o aquellas que se preguntan qué es realmente plagiar, es:
-Copiar textualmente un pasaje de un libro, de una revista o de una página web sin poner las comillas o sin mencionar la fuente.
-Resumir, en sus propias palabras, la idea original de un autor, omitiendo la fuente.
-Traducir parcialmente o en su totalidad un texto sin mencionar de dónde proviene.
- Utilizar el trabajo de otra persona, presentándolo como si fuera de uno (mismo si esta persona dio su acuerdo).
Respecto a lo anterior, me gustaría simplemente citar a Lope de Vega de quien decían que también sufría de fuertes dolores de vientre: "Oíd lo que respondía en una comedia a un príncipe que le preguntaba como componía y veréis con qué facilidad lo dijo todo:
¿Cómo componer? Leyendo,
y lo que leo, imitando,
y lo que imito, escribiendo,
y lo que escribo, borrando;
de lo borrado, escogiendo".
( La Dorotea , Lope de Vega).
gloaeza@yahoo.com




