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Herminio Blanco 06/05/2013
Es injusto que las tragedias provoquen llamados de cambio. Pero esa es la naturaleza humana que nos invade. Ante la tragedia, el tema inmediato, después del luto respetuoso y amargo, es sin duda, la regulación de armas en los Estados Unidos. Sé que el tema es inminentemente político. Polariza, divide, confronta. Pero el tema, ante la tragedia, es inevitable. Con desilusión vemos que la indiferencia invade a quienes se disputan la presidencia de Estados Unidos. Ni el presidente Barack Obama ni Mitt Romney quieren entrarle al tema. Le temen. Temen desafiar los intereses que la industria armamentista representa en los Estados Unidos. Su lejanía lo confirma. Ayer, Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, exigió a los candidatos presidenciales pronunciarse sobre el tema. Bloomberg, republicano mencionado como posible candidato a la vicepresidencia, encabeza un movimiento de alcaldes que están a favor de la regulación de armas. En los últimos días su nombre ha sido mencionado en la lista final de Romney para ser su compañero de fórmula. Michael Bloomberg, no encabeza las predicciones como sí lo hacen Rob Portman y Tim Pawlenty, pero pudiera ser el factor sorpresa que se introduzca a la elección. Aunque la lógica y el comportamiento histórico de Romney presupone improbable su designación.
Ni Obama ni Romney desean pronunciarse sobre el tema armamentista por razones políticas. Sus convicciones ideológicas las conocemos. Obama prometió en su campaña anterior regular las armas, pero no ha dado paso alguno en ese sentido y Romney ha repetido esa dualidad que le caracteriza. Cuando fue gobernador firmó una ley que prohibía la venta de armas de asalto; hace dos días declaró que ninguna ley habría evitado la tragedia en Aurora, Colorado, y que la ley debería permanecer igual, pero sin adentrarse en el tema.
La tragedia y la política en ocasiones no se compaginan. El 49% del electorado norteamericano se pronuncia a favor de la portación de armas. Entre los partidarios del Partido Republicano que abanderará Mitt Romney, la cifra se eleva a 72%, conforme al estudio realizado por el Pew Research Center. Pero no sólo eso, la geografía de la tragedia, es también factor medular que explica el comportamiento de los candidatos presidenciales. Colorado es de los estados de la Unión Americana con mayor tradición en cuanto al uso y portación de armas. Sin embargo, no es la única razón. Colorado es uno de los estados clave que definirá la elección presidencial. La tragedia y la política se mezclan. El silencio de Obama y Romney se explican en la batalla electoral que disputan. No están dispuestos a cometer error alguno. Pero están dispuestos a eludir un tema ineludible durante la campaña presidencial. ¿Esa es la forma en la que Obama gobierna? ¿Así pretende llegar Romney a la Casa Blanca? Ante lo cerrado de la elección, ninguna campaña querrá salirse del librito y la estrategia. Pero los acontecimientos diarios marcarán el pulso y los candidatos deberán enfrentarlos. Aún es temprano para medir algún cambio entre los pobladores de Colorado, pero cualquier fenómeno es posible.
Colorado será clave la noche del martes 6 de noviembre. Sus 9 votos electorales podrán parecer insignificantes, pero en la combinación de resultados se vuelven indispensables para cualquiera que aspire llegar a la Casa Blanca. Colorado ha sido factor en las últimas elecciones presidenciales. Obama triunfó en el 2008, pero en 2004 y 2000 el voto de los habitantes de Colorado favoreció a los republicanos.
Los estadounidenses deberían exigir a quienes aspiran a liderar su país los próximos cuatro años un pronunciamiento claro. El silencio sólo indica que la política superó a la tragedia. Cuando debería ser al revés.
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Twitter:@Carlos_Mtz_Glz






