Tamaño Menor de Letra Tamaño Mediano de Letra
2
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Digg
El daño de Dolores
Lunes, 30 de Julio de 2012

Perfil

cmagoza@gmail.com Twitter: @Carlos_Mtz_Glz * El autor es Agente Aduanal Sustituto. Licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Certificado en Administración de Negocios Globales por la Universidad de Carolina del Norte. Certificado en Liderazgo Intercultural por la Universidad de Macquiare dentro del Programa “The Scholar Ship” con especialización en Solución de Conflictos haciendo prácticas de campo en China, Tailandia, Sudáfrica y Turquía. Miembro de la fraternidad jurídica internacional Phi Delta Phi. Editorialista del Periódico El Mañana de Nuevo Laredo. Presidente de la Comisión de Empresarios Jóvenes de COPARMEX Nuevo Laredo.

Columnas Anteriores

Dolores Padierna, obstáculo de la izquierda mexicana. Voz que interrumpe el avance y la transición de la izquierda mexicana actual hacia la izquierda socialdemócrata y progresista que podría fortalecer al sistema político mexicano. Ejemplo que contraría los múltiples esfuerzos para erradicar esa imagen negativa, de confrontación, de miedo que ciertos sectores de la izquierda intentan dejar atrás. Si bien es cierto que las guerras sucias, las campañas publicitarias, las televisoras han influido directamente en distorsionar la imagen de la izquierda que representa a millones de mexicanos y que en las elecciones pasadas del 2012 lograron el mayor avance de su historia, aunque no lo perciban así. Personajes como Dolores Padierna sustentan esa imagen negativa que ahuyenta a una gran parte del electorado mexicano. El cual no se ha convencido de la izquierda, ni de sus candidatos, ni de sus propuestas. Responsabilidad de la izquierda misma; no de las televisoras, no de los grupos contrarios, mucho menos de los ciudadanos.

Estamos inmersos en un conflicto postelectoral nuevamente; estamos ante una democracia amarrada, sujetada, frenada. En este contexto, la izquierda en su conjunto debería predicar con el ejemplo. Entender y conocer al electorado completo. Al que cree en ellos y al que no. Al que apoya sus posturas y al que no. Al que se identifica con la izquierda y al que no.

Hugo Chávez es una figura indefendible desde cualquier perspectiva. Representa lo opuesto a la democracia y al respeto de las libertades fundamentales. Andrés Manuel López Obrador ha dicho una y otra vez que no conoce a Hugo Chávez. Que no comparte sus ideales y formas. Le creo. He sostenido siempre que Andrés Manuel López Obrador no sería un Hugo Chávez. Aunque no concuerdo completamente con el dos veces candidato presidencial, no encuentro similitud alguna entre ambos personajes. Andrés Manuel podrá compararse a Ollanta Humala, a Dilma Rousseff, a Cristina Fernández, pero no a Hugo Chávez.

Los pesos y contrapesos son efectivos en el diseño estructural del sistema político mexicano. Sin embargo, la realidad es que millones de mexicanos identifican a López Obrador con Hugo Chávez. Los comparan, los engloban en un mismo concepto. La izquierda podrá alegar que es fruto de las maquinaciones de los grandes intereses que subsisten. No es así. Cierto sector de la izquierda misma es la responsable máxima de esa comparación que daña, que distorsiona, que polariza.

Ejemplo claro de esta responsabilidad es el hecho que Dolores Padierna, secretaria general del PRD y futura Senadora de la República, encabezara el pasado miércoles 25 de julio un evento en la Ciudad de México en apoyo a la candidatura reeleccionista de Hugo Chávez en Venezuela. Lo calificó de demócrata. De ejemplo a seguir para la izquierda latinoamericana. Lo comparó con Andrés Manuel López Obrador. Ella misma lo comparó. ¡Habló de sus similitudes! Denunció la estigmatización. En su afán que aún no embona en la lógica, causó un daño mayúsculo a la izquierda mexicana.

La izquierda mexicana podrá sostener las posiciones que considere prudentes, defender las banderas que presuponga políticamente rentables y justas; pero no puede defender regímenes antidemocráticos. Los mexicanos jamás respaldarán una izquierda como la de Hugo Chávez, si es que a lo que se vive en Venezuela se le puede llamar izquierda realmente. ¡Qué error!¡Qué daño! ¿Y cómo no creer que Andrés Manuel y Chávez son lo mismo, si la secretaria general del PRD así lo exalta a los cuatro vientos? ¿Y cómo quieren que estados como Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua voten por la izquierda, si sus líderes respaldan a Hugo Chávez? Con esos hechos que desestabilizan y contrarían la labor de los progresistas y socialdemócratas, será muy difícil.

A México le vendría bien una izquierda a la mexicana. Una izquierda acorde a las múltiples realidades que coexisten. No sólo a unas cuantas; no a las adaptaciones de lo que no va con México y su electorado. Marcelo Ebrard deberá asumir y procesar este factor del que nadie habla y el cual es determinante. Estas inconsistencias de la izquierda y sus líderes, son precisamente los obstáculos que les han impedido conectar con el electorado que aún no les avala. Ese electorado que también es México, que también cuenta, que también es válido y legítimo. Aunque día con día lo desprestigien e ignoren. El que ese electorado no cuente con la proyección nacional que el electorado afín a la izquierda cuenta, no significa que no hable en las urnas. Tan habla, que en dos ocasiones no les ha dado su respaldo y eso explica más su derrota en los procesos electorales que todos los alegatos que hoy se dirimen en los Tribunales. Consecuencia directa de el daño de Dolores Padierna y de muchos más que impiden una izquierda presente y competitiva a nivel nacional.

cmagoza@gmail.com

Twitter:@Carlos_Mtz_Glz

Opina

La empresa Editora Argos que imprime El Mañana y produce su versión On Line, agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio. Gracias a la entusiasta participación de lectores como usted que hace valer su voz este portal informativo tiene un valor preponderante. Estamos seguros que el Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión. Por el respeto a esta encomienda debemos informarle que El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Gracias por participar.
El Mañana On Line lo hacemos todos.

Nombre Email  
Tema
Opinion