
Sin embargo, descubro que hay un gran porcentaje de entusiastas pescadores que no se atreven a invitarme a pescar por falta de experiencia, lo cual dejo bien claro que no es necesaria.
Recalco, lo único necesario para pasar un buen día de pesca es "tener ganas de vivirlo". Derivados del cometario anterior el buen Sergio García, motivando a sus dos compañeros de trabajo, Pedro y Alvin, se dieron a la tarea de contactarme y confiar en un servidor para organizarles un día de pesca acorde a sus presupuestos.
Y es que dicho trío me mostró un especial deseo por realizar el viaje de pesca, no sin antes dejar bien claro su falta de experiencia, pues aunque ya conocen la temática con la que se desarrolla la actividad, no se sienten con esa confianza, pues a su pesar sólo Sergio cuenta con equipo de pesca, pero su caja de pesca modesta cuenta con señuelos casi heredados por su abuelo, la cual le urgía ser actualizada.
Inyectándoles un poco de confianza, esto no fue motivo que les impidiera embarcarse en esta aventura, pues les recordé que un servidor les facilitaría las cañas, señuelos y tips para ayudar a realizar una mejor pesca.
Asimismo, ajustándonos a las necesidades del grupo y sus horarios de disponibilidad, acordamos tomarnos un día completo y visitando una presa de rancho, cercana de la localidad, donde obtendríamos mediante un trayecto corto una presa disponible para darle rienda suelta al disfrute.
Al encontrarnos en la orilla de la presa, a un par de horas de haber salido el sol, caña en mano, oriento a cada unos de ellos en diferentes puntos de la presa, la cual presenta estructuras diversas con fondos llenos de piedras y palizadas, iniciando con señuelos de superficie para aprovechar el escaso viento... empiezan los gritos frenéticos, tras los primeros enganches.
Vaya y eso que no sabían pescar, les recuerdo. A pesar que Alvin sólo sumó dos capturas y Pedro cinco, la tarde se la llevó Sergio, logrando siete verdes robalos, sin embargo Alvin reclamó el título, pues de sus dos capturas una rebasó los dos kilos y medio, colocándolo como el golón de la tarde.







