
Musa de Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina, Chavela Vargas dejó su tequila y sus canciones para tomar el camino sin regreso a sus 93 años, en Cuernavaca.
“¿Quién supiera reír como llora Chavela?”, reza la canción-homenaje que Joaquín Sabina, frase que refleja el dolor de aquellos que estuvieron cerca de la taquilera, de la mujer que hizo grande en Europa, pero sobre todo en España, a la canción mexicana.
“Silencio, silencio: A partir de hoy las amarguras volverán a ser amargas... Se ha ido la gran dama Chavela Vargas”, publicó ayer, alrededor de la 1:00 de la tarde, la cuenta de Twitter de la cantante: @ChavelaVargas.
“Pónme la mano aquí Macorita” y cuéntame de Chavela, la mujer que eligió a México para vivir, pero también para decir adiós.
Costarricense de nacimiento y mexicana por convicción, María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano fue hasta casi el final de sus días una embajadora de la canción mexicana, pero también del tequila, que acompañaba en sorbos cada una de sus canciones.
Se escapó de cárcel de amor, de un delirio de alcohol, de mil noches en vela, mas no de la muerte. Ayer, la Plaza Garibaldi vestió sus mejores galas para despedir a la dama del poncho rojo al ritmo de marichi y hoy, el Palacio de Bellas Artes será el escenario para decirle “Que te vaya bonito”.







