Por Manuel Ignacio Salinas Domínguez
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1. A mi leal saber y entender en una guerra lo prioritario es que el que la comanda sea un estratega y que su estrategia le permita ganar las batallas y vencer al enemigo. Para no perderme en disquisiciones vale recurrir para precisar lo conceptual a doña María Moliner (Diccionario de uso del español), quien anota: "estratega, persona entendida en estrategia: 'buen estratega o general'. Estrategia, arte de dirigir las operaciones militares, particularmente coordinación general de las de una guerra". La falla principal de esta contienda fue precisamente un pésimo y obstinado estratega y una estrategia que falló. Basta con que le echemos un vistazo a la cosecha que suma hasta el momento 60 mil bajas durante lo que va del sexenio. Se sabe en su mayoría la identidad de los que el ejército ha ejecutado en juicios sumarísimos en las calles y caminos del país que materialmente se han teñido de sangre.
2. Se ignora la identidad de los que ha aniquilado el enemigo, ya que se les encuentra desmembrados, masacrados o en fosas, en un alto grado de putrefacción que hace casi imposible que los forenses puedan descubrir su identidad. ¿Quién ganó y quién perdió? Gana el enemigo que se ha convertido en el poder fáctico con más fuerza; pierde el gobierno por sus estrategias fallidas y pierden también las fuerzas armadas del ejército que ha sufrido un deterioro grave de su imagen y prestigio ante la opinión pública. Pierde el pueblo, por el alto grado de inseguridad.
3. No obstante el fracaso, un porcentaje de los mexicanos aprueban la guerra -"Mátenlos, es lo que México necesita para recobrar la paz". Esta reacción inconsciente y cínica es una prueba más de por qué la democracia es también un sistema de gobierno al que Winston Churchill calificaba como el peor sistema implementado por el hombre, con excepción de todos los demás. Sobra decirlo, el Partido Acción Nacional también ha perdido cancha.
4. Todo este preámbulo es para rechazar lo que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa pretende hacer como fin de fiesta: un monumento a las víctimas de la violencia, al que la gente del gobierno identifica como "el memorial", que en español significa "escrito en que se exponen motivos para una petición o una propuesta, o se defiende alguna cosa". (María Moliner). Lo que en la realidad pretende Calderón Hinojosa, después de vetar la Ley General de Víctimas, es erigirles un monumento. Xavier Guzmán Urbiola (Proceso, 1864), pregunta en su artículo "The memorial", ¿para qué? Se pretende ubicarlo en una superficie de un poco más de 13 mil metros cuadrados, en un terreno anexo al Campo Marte, en el Bosque de Chapultepec; a un costo que "no podrá superar los 30 millones de pesos". Todo hace pensar -piensa mal y acertarás- que este proyecto pueda convertirse en otra "Estela de luz", un pretexto para darle rienda suelta a la corrupción. Guzmán Urbiola anota que hay cosas que no se dieron a conocer: ¿Quién se encargará de su mantenimiento? ¿A cuánto ascenderá realmente este gasto? ¿A quién beneficiará? El mismo periodista hace una consideración muy sensata: ¿Por qué esos 30 millones no se destinan a los familiares de las víctimas? Ya que este gobierno produjo más de 60 mil. ¿Para qué talar más árboles en Chapultepec? Sería mejor sembrar uno por cada víctima. Vale aquí acordarnos de lo que se hizo en España no hace mucho, para honrar a las víctimas de un atentado terrorista en el barrio de Atocha, en Madrid, donde se sembró un árbol por cada víctima.
5. Con "The memorial" todos perdemos. No es necesario que abunde en este aspecto porque las consecuencias están a la vista, "hasta el último tarugo lo entiende". La tragicomedia de Calderón escenificada durante todo el sexenio se ha convertido al final en un sainete también infortunado representado en un entorno de inseguridad, desempleo creciente, inflación, pobreza, miseria extrema. Ocupábamos el lugar número 13 entre las naciones desarrolladas. Ahora, descendimos al rango 14 ó 15. Sin embargo las bóvedas del Banco de México están rebosantes de reservas en lingotes de oro; sí, nuestra mayor reserva en muchos años. ¿A quiénes aprovecha? Nuestro papel moneda no es más que bilimbiques con los que se puede comprar muy poco. Hay que preguntarle al gobernador del Banco de México ¿cómo les va a las amas de casa cuando hacen su mercado?
En lugar de un "memorial" frío, que nada remedia, que se siembre en Chapultepec donde ya se han talado tantos árboles, o en otro lugar que requiera reforestación, un árbol por cada víctima de este holocausto. Todos saldríamos ganando. Un país pobre como México, que va por la derecha; con tantas carencias, no debería darse el lujo cínico de un derroche improductivo. ¡Tenemos que atrevernos a pensar!
manuelignaciosalinas@gmail.com
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