Por Adolfo Mondragón
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Desde que éramos unos muchachos lo veíamos llegar a la Plaza México a dar la vuelta, jueves y domingos, como era obligado, aunque nunca fue de bolita, a todo mundo saludaba, todos lo conocíamos, siempre fue de carácter agradable, platicador, pero evitaba los tumultos y conservó su tendencia a ser solitario. Inexplicablemente pues siempre ha tenido buen carácter, aun así tengo entendido que nunca contrajo matrimonio, tal vez por el exceso de trabajo que significó ayudar a su padre en los negocios.
En esa época tenían entre otros la Papelería Calderón que estaba por la Ocampo entre Hidalgo y Pino Suárez, si no estoy equivocado; desde muy jovencito se dedicó a ayudar a su padre y como los negocios son muy absorbentes, los comerciantes lo saben, le quedaba muy poco tiempo para andar con los amigos; sin embargo, nunca perdió su don de gente y su vocación de gran platicador, les digo que reacciona a la menor provocación, sobre todo si se trata de recordar la historia del pueblo.
En estos días su nombre de pronto lo vimos en todos los medios de comunicación a raíz de la publicación de un magnífico libro que acaba de editar. En él consigna, no sin un deliciosos sabor a nostalgia, sus recuerdos, anécdotas y remembranzas de toda una época del pueblo; consiguió, no sé de qué manera, una importante colección de fotografías de lugares, personajes, anuncios, acontecimientos y eventos transcurridos en tiempos pasados, al hojearlo, inmediatamente nos prende, no queremos detenernos, conforme avanzamos en su lectura, nos empezamos a llenar de nostalgias, nos brincan los recuerdos, saltan momentos que significaron mucho para nosotros.
El libro no tiene pretensiones, no intenta ser un texto de historia ni aspira a convertirse en tratado, simplemente responde a una necesidad de compartir su amor por el pueblo, sus recuerdos, anécdotas y vasto conocimiento de la historia reciente del pueblo. Su amor por el terruño en el que nació es evidente, lo encontramos en cada página, en cada fotografía, en cada comentario. Narra con sencillez los acontecimientos que nos tocó vivir o de los que tiene referencia por sus mayores.
Es evidente que carece de rigor metodológico, no tiene nivel académico, está muy lejos de ser un libro de historia y tal vez en eso estriba su encanto; su lectura es ágil y nos mantiene en un hito de fascinación nostálgica, es como si nos transportara a los tiempos que narra o describe. Nos trae el pasado o nos transporta a él. El libro de pronto se convierte en una conversación con su autor, es una buena plática de las que pueden durar horas sin sentir el correr el tiempo y de la que no queremos terminar abruptamente pues quedan muchas cosas por decir y contar, nos quitamos la palabra de la boca para agregar algo de nuestro propio peculio. Definitivamente es una buena plática.
El primer párrafo de su presentación no tiene desperdicio, pinta de cuerpo entero el sentimiento de su autor, nos pone de frente a Óscar y su entrañable amor por el pueblo, nos obliga a replantearnos la difícil situación por la que atravesamos actualmente y añorar el tiempo que de pronto se nos fue sin darnos cuenta. Qué bueno que Óscar se decidió a escribirlo, no ha sido un trabajo fácil, pero indiscutiblemente lo hizo con gran determinación, fatal hubiera sido que se hubiera quedado en el si hubiera, que no existe.
Óscar Calderón vive actualmente en la casa en que nació, en la que vivieron sus padres, en la que construyeron y vivieron sus abuelos, privilegio que muy pocos tienen en la actualidad; vieja casona que alberga miles de recuerdos, historias increíbles, anécdotas familiares, sus muros encierran sucesos y secretos, fantasmas y ánimas con las que convive cotidianamente, con las que platica en una larga conversación que iniciaron sus antepasados y él continúa con respeto. No tiene lujos, sus tesoros son todo lo que encierran sus gruesas paredes y sus techos de madera con más de cien años y sus recuerdos que no tienen precio.
Gracias amble lector por compartir conmigo la semblanza de este peculiar personaje de nuestro pueblo. Le recomiendo que se haga del libro "Nuevo Laredo. La Frontera de los grandes sucesos", le aseguro que tendrá la oportunidad de revivir las mejores épocas del pueblo, inmerso en una agradable sensación de nostalgia; si recordar es vivir, tendrá la oportunidad de volver a vivir esos momentos que hoy añoramos. Le deseo un domingo excepcional con su familia.
Opiniones de Lectores

yo tambien conosco a oscar porque atendiel negocio de mi padre por la guerrero Jose Alfonso Faz , 07/12/2012 12:17 Y no solo a oscar a su hermano federico y a su hermana, y a su mamà y papà, convivi con ellos no solo en su negocio, y en su casa, sino que en la casa de musica Chopin que solian tambnien visitar, No solo es un hombre cabal y, oriundo de nuestro puerto de ensueño, otrora, decian la raza, puerta y puente al cielo, antesala del infierno por el calor, pero todos nos apreciamos y no solo conmvivimos frente a los pingûinos, o en le changuirongo de Juan garza donde su hermano Federico pinto los retratos de Yoko y Lennon, o tal vès fue en el leon rojo mismo local? hoy pintor, egresado de la academia de San carlos, esa qeu en la revolucion liderò el Dr. Atl.hoy Federico es parte de lareforma educrtiva en los 70, al dar imagen e ilustraciones a los libros de texto,Gratuito Me da mucho gusto saber de ellos despuès de algunas decadas.
Todos tenemos el derecho y obligacion moral de contribuir a nuestra circunstancia desde nuestra propia perspectiva, y que mejor escuchar a alguien que esta y estuvo en ella, convergencia en el espacio y el tiempo coterraneos y contemporàneos, es lo otro que me define y da forma, sin su amistad nunca pudiera yo haber vivido lo que fui, lo que soy virtualmente en el pasado, y parte de mis ensueños y recuerdos.
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OSCAR CALDERON JOSE ARTURO COBOS ALVAREZ , 13/08/2012 12:18 PROFR. MONDRAGON DONDE PUEDO CONSEGUIR EL LIBRO? APARECE UNA OPINION DE UNA PERSONA LLAMADA MARCO, ESTOY EN DESACUERDO CON EL, YA QUE YO SI FUI A LA PAPELERIA QUE ESTABA POR LA CALLE OCAMPO Y PINO SUAREZ.
SALUDOS MAESTRO
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ERROR Marco , 12/08/2012 17:24 Error, el padre de Oscar Calderon nunca tuvo la papelera en la direccion que mencionas la papeleria estaba situada en Galeana Y Gonzalez OJO alertacuandoesribas algo
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Oscar Calderon Raquel Alvarez , 12/08/2012 13:43 Me gustan mucho los artículos que escribe el Profr. Adolfo Mondragón refiriéndose a nuestro pueblo, rescatando sus costumbres y tradiciones, reviviendo recuerdos del Nuevo Laredo de antes, y sus familias.
Muchas cosas de esas yo las viví y otras me las platicó mi mamá, ... me gustaría saber dónde consigo el libro de Oscar Calderón, me intersa muchísimo, gracias
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