
Para llegar al Paraíso, la gente que gusta del rey de los deportes ya no tiene que morir, pues basta con trasladarse a este pequeño pueblo ubicado en las montañas del estado de Pensilvania, donde desde hace más de 70 años el beisbol florece cada mes de agosto como arte de magia.
"Esta es la primera vez que vengo y realmente me siento muy contento, yo vengo con el equipo de Curazao y nuestra escuadra ha sido campeona en par de ocasiones.
"Ojala que el siguiente año volvamos a estar por acá, es un clima agradable y la gente nos ha tratado muy bien", comentó Argenis Huerta, quien es locutor en la isla de Curazao.
Por otro lado uno de los voluntarios que se encargan de diferentes actividades aseguró que participar en el torneo es muy agradable. "Williamsport es un mundo aparte donde el trabajo voluntario de las personas es la base del éxito, yo no cobro por este empleo, pero aquí mismo recibimos las comidas", mencionó Debbie Dwe, encargada de decirle a los espectadores donde está su asiento.
La actividad inicia a las 9:00 de la mañana y termina cerca de las 10:00 de la noche, la gente viene y va a través de los campos en un convivencia entre gente de diferente idioma y hermana a personas de diferentes latitudes y culturas.
Los aficionados arriban al estadio y como si fueran a vivir un día de campo instalan sus sillas y toallas en el césped para presenciar los partidos con toda comodidad.
En Williamsport se registro la hazaña del campeonato mexicano en el año de 1957, posteriormente lo hicieron también con el equipo de Vaqueros de Linda Vista en 1997.
Cuando se habla de ambiente, no es preciso explicar con palabras lo que pasa en este sitio, con gente cantando, coreando porras, bailando y disfrutando de los juegos interactivos.
Para conocer a ciencia cierta lo que sucede en un torneo mundial, todo aficionado al beisbol lo que debe hacer antes de morir es echarle un vistazo adelantado al paraíso del beisbol llamado Williamsport Little League.
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