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Estamos completamente de acuerdo que se destaquen los logros y aciertos que se han obtenido durante cualquier administración -que en voz propia del Presidente, en su caso han sido muchos y muy trascendentes-, sin embargo resulta un insulto a la inteligencia de millones de mexicanos, que se quiera minimizar, ignorar y en muchos casos ocultar la evidente y penosa realidad que nos agobia.
El mensaje alusivo al sexto informe de gobierno, que por escrito presentara el Ejecutivo de la Unión -de acuerdo a la reforma al artículo 69 de nuestra Constitución Política y que entrara en vigor el 16 de agosto de 2008- se centró principalmente en un intento más de autopromoción e imagen de él mismo como persona, más que lo alcanzado por un equipo de trabajo que tiene bajo su responsabilidad la delicadísima tarea de la Administración Pública Federal.
Habíamos ya con anterioridad, asentado en este espacio la actitud de obstinación, de negación, de falta de objetividad y de autocrítica del Presidente, estos últimos, necesarios e indispensables en todo liderazgo para la consecución de los fines y s propuestas dentro de cualquier organización. (Y resultó vituperio -edición impresa- El Mañana 01/04/12).
Conscientes de la adversidad macro-económica, de las catástrofes climáticas y de las amenazas pandémicas -todas originadas fuera de nuestro ámbito de control- reconocemos las acciones gubernamentales para enfrentar dichas calamidades que sin duda fueron un acierto innegable.
Sin embargo, esto no es suficiente como para pasar por alto las cifras indiscriminadas de pobreza, el agraviante aumento de inseguridad y de violencia, así como la falta de empleo y oportunidades que vienen a dejar un México desolado.
Se habló mucho en el monólogo de cuentas alegres del lunes pasado, de lo que según se propuso realizar en un principio; pero dejando a un lado lo que se comprometió en campaña hace ya más de seis años, y que precisamente fue la tristemente célebre autoproclamación de llegar a ser el Presidente del empleo, de las oportunidades y de la seguridad de todos los mexicanos.
Hoy seis años después, encontramos a un país aún más dividido políticamente hablando, con millones de jóvenes sin poder estudiar ni trabajar, con más de 15 millones de pobres adicionales y con millones de personas víctimas de la inseguridad y la violencia. Temas éstos, eje principal de su propuesta de gobierno como candidato a la Presidencia de la República.
Algunos que por suerte no han sido tocados por las desgracias arriba mencionadas, y con un halo de esperanza y un optimismo autoconsolador, podrán refutar que podríamos estar mucho peor; lo dudamos. Es obligación Constitucional que el Estado provea de lo indispensable para vivir, esto es: seguridad, empleo, educación, y salud.
Reconocemos sin duda que se han hecho esfuerzos y alcanzado logros en varios de estos temas, pero nunca como para presumir, mucho menos para festejarse y alzarse el cuello. Reconocer las faltas y aceptar los errores engrandece a todo ser humano, por el contrario el no hacerlo a tiempo, empobrece.
No dudamos que se está documentando el lado humilde del Presidente para ser lanzado como un intento de best seller, en el que se confiesa ante la Nación de sus debilidades y oportunidades -que en este momento desde luego- son opacadas por sus fortalezas y amenazas.
Estamos ante dos países muy diferentes y cada vez más distantes. Seguimos presenciando un México que se privilegia y que se reparte el pastel, y otro que con hambre se arrebata las migajas; uno que no termina de saciar su enfermedad de avaricia y otro con sed de justicia; uno que es inalcanzable para la ley, y otro que por su pobreza paga con pena; uno que busca respetar el derecho y otro que avanza más rápido torciéndolo; uno que paga sus impuestos y otro al que la propia ley lo exime.
El Presidente Calderón nos enseñó el lunes pasado el México Mágico que han disfrutado él y sus cuates; el País en el que vivimos y sobrevivimos todos los días la mayoría de los mexicanos es completamente distante a su realidad. No por nada su partido quedó en tercero, y su candidato en primero. Con todo respeto Sr. Presidente vive usted una realidad aparte.
ADENDUM:
Se ha perdido una oportunidad única en nuestra historia como País, en la cual nuestras Instituciones pudieron marcar un rumbo cierto, correcto, honrado y honorable.
Por el contrario, se ha avalado por éstas de nuevo, la corrupción, la opacidad, la impunidad y la trampa.
Que no se espere entonces obediencia...
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Opiniones de Lectores

CHANFLES BLUE , 09/09/2012 23:48 DELE CON FELIPILLO, MEJOR ESCRIBA MAL DE BENJAMIN O EJIDIO.PORQUE TANTO CORAJE AL SENOR PRESIDENTE
Alerta al Moderador [ responder ] -

Callita Perez 18/09/2012 14:54 pos porque el lic. tonto no es ,,lo que escribre de jelipe no repercute en su sueldo UT jijij en cambio si escrime mal del pri si asta lo corren ya sabanas puestos politicos Alerta al Moderador
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