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- La venganza es la más estúpida de las pasiones. Daña más al vengador que a su víctima. Sé de hombres que han consumido su vida en una venganza, sin darse cuenta de que en verdad estaban viviendo como esclavos de aquél en quien se querían vengar.
- Hemos de liberarnos de nuestros odios, de nuestros rencores -siguió diciendo Hu-Ssong-, para no vivir atados a ellos como el asno que gira siempre en torno de la noria. El que vive para vengarse ya ha muerto.
- Entonces, maestro -preguntó un discípulo-, ¿está errada la ley de ojo por ojo?
- Hijo mío -respondió Hu-Ssong poniéndole la mano sobre el hombro-. Si viviéramos conforme a esa ley no habría en el mundo más que ciegos.
¡Hasta mañana!...







