Sin embargo, no todos tienen el problema que aparentan, pues entre cientos de personas que piden limosna a diario en cruceros de la ciudad, hay decenas de "falsos" discapacitados que engañan a los conductores.
Un falso discapacitado Frente al Palacio Municipal de Monterrey, Miguel, quien camina con aparente dificultad, con un pie chueco, la espalda encorvada y su brazo izquierdo doblado pegado a las costillas, pide dinero a los automovilistas que se detienen en la luz roja en el cruce de Constitución y Zaragoza.
Durante horas, este hombre repite una y otra vez la "actuación" de su aparente discapacidad, y se muestra abatido a un costado de los vehículos. Conmovidos por el estado físico de este hombre, muchos conductores caen en la trampa y bajan sus ventanas para darle alguna moneda.
El supuesto enfermo tiene preparadas varias historias para justificar su vida de pedigüeño. Con un tono pasivo y triste, relata que su problema es de nacimiento, y que a pesar de haber sido operado en su infancia, no lograron corregírselo, pero en otra ocasión, mostrando una cicatriz en el abdomen, afirmó a otro reportero que había sufrido un accidente.
Tras cuatro horas "de trabajo", con 150 pesos en la bolsa, que dice haber obtenido en limosnas, Miguel atraviesa el Puente Zaragoza, que lo conduce hacia la Colonia Independencia, para tomar un camión rumbo a su casa.
Sin embargo, cuando el supuesto discapacitado deja su crucero, empieza a mostrar su estado de salud real, y poco a poco, endereza su postura, y camina como una persona sana.
Por la tarde, el pedigüeño regresará para repetir el engaño. Este hombre, quien proporciona diferentes nombres cuando es abordado, ha sido visto por algunas personas corriendo por el Río Santa Catarina y hasta jugando futbol en su barrio.
Miguel, quien es apodado como "el Memín", es uno de muchos estafadores que se mezclan entre quienes verdaderamente padecen una discapacidad física y se ven obligados a recurrir a la nobleza de los regiomontanos.
Dos ciegos de cuidado En el cruce de Ruiz Cortines y Conchello, un par de ciegos hace de la limosna un negocio familiar. Con un horario de oficina y un bastón como herramienta laboral, estos jóvenes hermanos, supuestos invidentes, pasan desde las 9:00 hasta las 19:00 horas, "viéndole la cara" a los automovilistas que se conmueven y les dan una moneda.
Si se hace un cálculo luego de observarlos durante dos semanas, estos estafadores pueden obtener, mínimo, 240 pesos diarios. Al terminar su jornada, los supuestos cieguitos son "auxiliados" para cruzar la calle por un tercer hermano, quien permanece el día entero en la esquina de la calle Mariano Arista y la Avenida Ruiz Cortines, donde abordan un taxi para dirigirse a su casa, en Constituyentes de Nuevo León 111.
En este lugar, afuera de su domicilio, por la mañana, ambos hermanos fueron vistos salir sin su bastón en la mano y conversando. Uno de ellos, incluso cruzó la calle para comprar tacos a un vendedor ambulante, sin problemas aparentes para ver: el engaño es comprobado, estos ciegos no necesitan bastón para conducir su caminar.
El fraude que representa para los ciudadanos generosos que otorgan algo de su "feria" a estas personas es indudable, pero el daño es también para personas con capacidades diferentes que no optan por el limosneo, así lo consideró Rita María Olvera, fundadora del Grupo Emprendedor para Trabajadores Especiales Nicolaíta, quien vive con secuelas de poliomielitis.
"Nosotros como institución, obviamente dependemos de patrocinadores, entonces se imagina usted, si cada uno de nosotros estuviéramos solicitando apoyos en las avenidas, para la institución, obviamente, la gente te va a ver y ya no va a creer en ti, porque va a decir, no, ésta a lo mejor está fingiendo", dijo.
Pese a que no tiene un conteo de pedigüeños, en esta época decembrina éstos abundan en las vialidades, consideró Federico Requenes Ordaz, director de Integración Social del DIF estatal.
"Aprovechan la forma de ser de nosotros, sobre todo en este tipo de épocas, realmente no les estamos haciendo ningún bien", sostuvo. La recomendación de Requenes Ordaz fue no darles dinero en la mano, sino canalizar la ayuda a través de instituciones donde el uso de los recursos puede ser más transparente.
(Rocío Galarza / Agencia Reforma)
Opiniones de Lectores

multas para los que engañan al pedir limosna guillermo , 20/07/2010 21:28 yo soy discapacitado.y me da una pena.ver como gente "normal" engaña para pedir limosna.
deveria haber penas. o multas paea estas personas
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