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Estas condiciones permiten la producción desproporcionada de radicales libres los que a su vez debilitan considerablemente las defensas naturales del cuerpo, lo que genera por consecuencia, la afectación del organismo.
Si esta situación no se contrarresta de alguna forma, el efecto de los radicales libres lleva al cuerpo humano a ser más susceptible para desarrollar enfermedades degenerativas.
En la Universidad de Tufts en Massachussets, el Human Nutrition Research Center of Aging ha realizado importantes investigaciones en las que concluye que la ingesta de antioxidantes como la Vitamina C reduce de manera considerable los efectos de la oxidación celular y el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer, cataratas, afecciones cardiovasculares y neuro-degenerativas como el Alzheimer, a la vez que refuerzan el sistema inmune.
Por ello se concluye que los antioxidantes son sustancias que, entre otras virtudes, protegen las células contra el ataque de los radicales libres y retrasan su proceso de oxidación.
Las vitaminas A, C y E son excelentes antioxidantes, protegen las arterias, bloquean la oxidación del colesterol “malo” (LDL) y protegen a los diferentes órganos de enfermedades degenerativas.
Se encuentran en frutas, verduras, aceites vegetales así como en suplementos alimenticios.
Llevar una dieta balanceada que provea la cantidad necesaria de dichos nutrientes no resulta tan utópico y los resultados valen la pena.
Muchas mujeres creen que las pieles sanas y el organismo en buena forma es lujo exclusivo de las actrices, pero en realidad el campo de la juventud es de lo más democrático del mundo, lo que sucede es que muchas veces no sabes escuchar, o bien no queremos pagar el precio.
(todamujer.com)





