
Aunque apenas inicia la época invernal, esta ciudad ha visto crecer en números records el ingreso de familias enteras a los refugios puestos por el Gobierno.
Tan sólo el mes pasado, mil 464 nuevas familias acudieron a las autoridades en busca de techo y comida, la mayor cifra de crecimiento en un mes de la que se tenga registro en los últimos 25 años.
Hoy hay 35 mil 42 personas viviendo en los refugios de la ciudad, de acuerdo al Departamento de Servicios para la Gente Sin Techo. Estos números no tienen en cuenta a otros varios miles de personas que no buscan ayuda y permanecen a la intemperie.
Con éstos, se estima que actualmente hay unos 50 mil indigentes en la Gran Manzana. "Vemos un incremento notable en el número de personas que quedan en la calle, y lo que más nos preocupa es que estamos sólo en las primeras etapas de la recesión.
Todo indica que la situación se volverá más grave en los próximos meses", señaló a REFORMA Patrick Markee, de la Coalition for the Homeless, una ONG que desde 1981 brinda auxilio a quienes viven en la calle.
Para la coalición, el aumento en el número de "sin techo" se debe a la combinación de la crisis económica -que ha dejado a muchas familias pobres sin empleo- y a los recortes presupuestarios en los programas de prevención del desamparo que tiene la ciudad.
"El mayor aumento lo hemos notado en trabajadores de bajos salarios relacionados con los sectores de servicios, además de obreros de la construcción", explicó Markee, quien comparó el panorama actual con la recesión que vivió en 2002 la ciudad como efecto de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
A Adrian Mink, 46, todavía le da vergüenza decir que hace cinco meses vive en el refugio The Open Door, de la Calle 41. Hasta principios de año, trabajaba en la construcción.
Su salario, le permitía pagar el alquiler de un pequeño departamento en Staten Island, donde vivía con su esposa, Mariam, y su hija, Sarah, de un año. Pero tuvo un accidente de en su pierna derecha que lo dejó inmovilizado por dos meses, con costosos gastos médicos y un retraso en el pago de su renta que hizo que fuera echado de su hogar.
"Mi mujer y mi hija se fueron a vivir a la casa de una hermana suya en Nueva Jersey, a dos horas de aquí, y yo pedí techo en el refugio mientras encontraba otro empleo", contó a REFORMA antes de ir a su nuevo trabajo en la cocina de un restaurante, que aún no le brinda suficiente dinero para pagar un alquiler, pero al menos recibe comida caliente todos los días. (Alberto Armendáriz/Agencia Reforma)







