09/04/2017

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Opinión Editorial

El origen de nuestros males


Opinión Editorial

En lo que va del año, Nuevo Laredo suma casi el 50% de los delitos que se cometieron en todo el Estado. Se duplicaron las denuncias de delitos con relación al año anterior. Los asaltos a negocios, los despojos de vehículos, se incrementaron de tal manera que ya son parte del día a día. La extorsión de policías en el Kilómetro 26 sigue siendo una amenaza latente para los ganaderos y los usuarios de la vía a Monterrey.

Un ejemplo reciente, que refleja lo mal que está la ciudad, es el caso de Juan Enrique Robles, quien el año pasado emprendió, con sacrificio, un pequeño negocio de abarrotes, el cual se vio obligado a cerrar después de vivir un asalto con violencia. Una familia más que busca ganarse la vida lícitamente y ve frustrados sus esfuerzos. Así como Juan Enrique, siete de cada 10 de los comerciantes y ciudadanos -según una encuesta difundida por El Mañana-, se sienten inseguros y ven con incertidumbre su futuro.

Vaya círculo vicioso en el que estamos inmersos los tamaulipecos. Este vacío y ausencia de autoridad y mala política obliga a los ciudadanos a organizarse para su autoprotección, en redes sociales se libra la batalla por la seguridad, informándose unos a otros y alertando a los vecinos sobre los merodeadores y asaltantes en las esquinas.

Mientras esto ocurre, no vemos las acciones de ninguno de los órdenes de gobierno orientados a combatir el origen de la inseguridad pública. Acciones que promuevan la cultura de la legalidad y la cultura en general. No vemos inspectores municipales buscando el cumplimiento de los reglamentos, el combate al delito menor, que se sabe ayuda a disminuir los delitos mayores, y el fortalecimiento de instituciones. Todo se ve reactivo e improvisado. En suma, no se ve una estrategia inteligente y todo se reduce a las disputas de poder y el consecuente choque de fuerzas en las calles.

Inclusive, una actuación política incluyente que asegure la transparencia real en el manejo de los recursos públicos es elemental para lograr un clima de justicia y equidad social. Es absolutamente cierto que “las sociedades más injustas son inevitablemente las más inseguras” y esta justicia sólo puede darse a través de la buena política y las cuentas claras. Los pueblos se sosiegan cuando ven gobiernos trabajando sin simulaciones para su bienestar.

No tenemos duda que México saldrá adelante, no dudamos de la nobleza y el talento de su gente y que su pueblo será más grande que los problemas que lo acosan.

La inseguridad es una manifestación de un sistema que ha fallado, que permitió crecer la corrupción, la desigualdad, y la falta de valores. El mal se esconde en los pequeños detalles, pero todavía hay tiempo para cambiar.



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