04/01/2018

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Economía sin fronteras

En enero, una cuesta que cuesta


Mario Canales

La cuesta de enero, es ya una desafortunada tradición en Mexico.

Es, técnicamente, el periodo post-vacacional donde la economía de las familias se contrae. Hacer frente a este desafío implica eficientar el gasto, recortes claves en el ejercicio del consumo. El inicio del 2018 no es la excepción. Al contrario, por las circunstancias económicas, la de este año es, una cuesta que cuesta mucho.

CRÉDITO

La inflación por encima del 6% aumenta los precios al consumidor. Las tasas de interés arriba del 7% aprietan la llave del crédito. Esta encrucijada pone a las familias mexicanas en el centro de un dilema financiero.

La deuda no es mala. Al contrario, puede ser símbolo de crecimiento. El uso del crédito se vuelve dañino cuando no está respaldado por una estructura de solvencia económica. Solvencia no es lo mismo que liquidez.

1. Solvencia: Tener la capacidad de pagar a largo plazo. Poder. Respaldo para hacer frente a compromisos.

2. Liquidez: Generalmente, falta de efectivo. Incapacidad de ejercer un compromiso, a corto plazo.

Es indudable que los efectos de la macroeconomía ya se reflejan en la microeconomía. El tipo de cambio peso-dólar es un salvoconducto, el filtro entre la macro y la micro. Esos efectos se ven desde el: aumento en el precio de los alimentos para el hogar, hasta las exorbitantes tasas de interés para créditos y los aumentos a los insumos para las micro-pequeñas y medianas empresas (MiPymes).

DEMANDA

La cuesta de enero 2018, costará más. El aguinaldo y el impulso emocional sobre el análisis fundamental hacen que diciembre, regularmente, sea un mes de alto consumo. De ahí, que los efectos de esas decisiones se reflejen en cartera apretada para el inicio del año.

Es imprescindible encontrar un balance. Para saber a dónde ir, primero se necesita saber dónde se está. Si, el consumo es lo que mueve la economía. Sin embargo, la demanda por ejercer fuera del rango de posibilidades desajusta cualquier estructura de solvencia económica.

BALANCE

Hoy, la economía del 2018 amerita reflexionar. Las singulares circunstancias de la economía mexicana hacen de la reflexión un paso imprescindible hacia la liberación financiera.

El eficiente ejercicio del consumo se basa en una premisa fundamental: distinguir un lujo de una necesidad. Generalmente el análisis y todo lo que conlleva la responsabilidad financiera es el ejercicio prudente del dinero.

La cuesta de enero es un reto que puede convertirse en una oportunidad. Hacer de esta coyuntura el espacio idóneo para replantear finanzas personales: presupuesto que aspire a identificar, mitigar y eficientar el consumo. Inclinarse a alcanzar estabilidad, donde los ingresos siempre sean más que los egresos.

Este camino colectivo libera. La responsabilidad financiera es un proceso. El medio, no el fin.

En ese sentido, la cuesta de enero es un recordatorio de una reflexión omnipresente: toda acción lleva una reacción. Las acciones de hoy deben motivar a que las reacciones del mañana desaten y liberen. Para que la cuesta de mañana, cueste menos.




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