La mañana del 2 de junio de 2026, la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez fue secuestrada por un grupo de hombres armados que irrumpió en su domicilio ubicado en el municipio de Nanchital, al sur de Veracruz. El hecho, que quedó parcialmente grabado en video, ha generado preocupación entre organizaciones de periodistas y defensores de la libertad de expresión.
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado de Veracruz, los agresores utilizaron un mazo para derribar la puerta principal de la vivienda antes de ingresar por la fuerza y amenazar a los ocupantes con armas largas. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran parte de la violenta irrupción y los momentos previos a que la comunicadora fuera privada de la libertad.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado el móvil del ataque ni la identidad de los responsables. Sin embargo, la Fiscalía informó que ya abrió una carpeta de investigación y mantiene operativos para localizar a la periodista y esclarecer los hechos.
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¿Quién es Roxana Guzmán y por qué había abandonado Veracruz años atrás?
Detrás del secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez existe una historia marcada por la violencia, la resiliencia y el compromiso con el periodismo comunitario. La comunicadora, originaria de Nanchital, Veracruz, ya había enfrentado una tragedia que cambió por completo el rumbo de su vida y la obligó a abandonar el estado durante varios años.
En marzo de 2017, su esposo, Carlos Fernández Escalante, conocido como “El Loco”, fue asesinado a balazos en la colonia Brunet de Nanchital. De acuerdo con reportes de medios locales, el crimen ocurrió a escasos metros de donde se encontraba Roxana, un hecho que dejó una profunda huella en su entorno familiar y personal.
Tras aquel episodio, la periodista decidió salir de Veracruz por motivos de seguridad. La organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) ha señalado que Guzmán Ramírez se vio obligada a abandonar la entidad después del homicidio de su esposo, en un contexto de incertidumbre y temor.
Años después, decidió regresar a Veracruz con un nuevo proyecto periodístico. En enero de este año fundó Pulso Informativo del Sureste, también conocido como Pulso Nanchiteco, un medio digital enfocado en reportes ciudadanos, denuncias comunitarias y cobertura de asuntos sociales, políticos y de seguridad en la zona sur del estado.
Quienes trabajaban con ella aseguran que nunca manifestó haber recibido amenazas recientes ni comentó sobre situaciones que hicieran prever un riesgo inminente. De hecho, compañeros del gremio señalaron que continuaba ejerciendo su labor informativa de manera habitual.
Investigación en curso: ¿qué han dicho las autoridades?
La Fiscalía estatal de Veracruz informó que ya se encuentran en curso las diligencias correspondientes para ubicar a la periodista y establecer la ruta de escape de los agresores. Aunque no se han ofrecido detalles adicionales sobre posibles sospechosos, las autoridades señalaron que se están revisando cámaras de seguridad de la zona, así como testimonios de vecinos y posibles rutas de salida del municipio.
La investigación también contempla el análisis del video difundido, el cual podría ser clave para identificar a los responsables del ataque. Hasta ahora, no se ha confirmado si existe alguna línea de investigación relacionada con la labor periodística de Guzmán Ramírez. Organismos de derechos humanos y de libertad de expresión han comenzado a pronunciarse, exigiendo una respuesta rápida y eficaz por parte de las autoridades estatales y federales.
Violencia contra periodistas en México y riesgo en Veracruz
El caso de Roxana Berenice Guzmán se inscribe en un contexto más amplio de violencia contra el gremio periodístico en México, uno de los países con mayores riesgos para el ejercicio del Periodismo en la región.
En entidades como Veracruz, organizaciones nacionales e internacionales han documentado reiterados casos de agresiones, amenazas y desapariciones de comunicadores en la última década. Esto ha llevado a que el estado sea considerado una zona de atención prioritaria en materia de libertad de expresión. La situación ha motivado la intervención de mecanismos de protección a periodistas, aunque especialistas señalan que estos esfuerzos aún resultan insuficientes frente a la magnitud de los riesgos.

